28 de diciembre del 2006:
Caminaba para el laburo, desconfiando de todo lo que me puede ocurrir, pero no cuento con una obra en construcción y un clavo.
Lo siguiente es matematica pura: Un boludo caminando con la mente en cualquier lado, se cruza con un clavo. Resultado: Boludo se clava un clavito en el pie.
Luego de desinfectarme la herida, me convencen que me tengo que aplicar la vacuna antitetánica.
Me dirijo a la farmacia y explico mi situación (?), una señora de edad avanzada me dice pasá para el fondo.
Mientras ella trabaja, dándome la espalda, con aguja, liquido, alcohol y algodón, yo me arremango y tiemblo.
Se da vuelta y me dice: "No, bajate los pantalones".
Yo sonrío y descubro la joda, ahora me va a decir "que te valga la inocencia", y me aplica la jeringa en el brazo. Le digo: "No, en serio"
Ella abre los ojos y repite: "Es en serio, bajate los pantalones".
Me resigno, me doy vuelta, me bajo los pantalones y me llevo la vacuna en una nalga.
Moraleja: Para los farmacéuticos no hay 28 de diciembre que valga. (?)
miércoles, 16 de abril de 2008
La fábula del clavo y la aguja
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3 comentarios:
post de alta factura, livorno!!!
espero que nos sigas deleitando con tus historias,
saludos,
W.S.
muy gracioso aunque vale actualizar
jaja!!!!
Lo peor de todo es que es verdad!!!
Saludos pibe!!!
Elzurdo.
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